jueves, 31 de agosto de 2017

El mensajero es peor que el mensaje

Juan Cruz
«No gustan las noticias. Es un hecho. A veces, y esto es muy peligroso, tampoco gustan las advertencias. Por eso no gusta el periodismo: se desprecia, se menosprecia, se insulta. Para que calle. Lo retuercen con el objeto de hacerlo increíble. Dicen que miente para mentir ellos mejor. Pero el periodismo da noticias: esto pasó. También advierte: esto pasó y también pasó esto otro, o pudo haber pasado. Y pudo haber pasado por esto. Además, nos llegó por esta fuente y por esta otra. 


Suele pasar. El mensajero es peor que el mensaje. El asunto era, en palabras de las más altas dignidades de la Generalitat, que el mensaje jamás existió. [...] Y desde el ejército en armas de la Generalitat se lanza contra el diario de Enric Hernández y contra quienes osan prolongar su información las hordas del desmentido. Traición. Periodistas que parecían proclives se convierten en fachas de pronto, sólo porque dan crédito a la información que contiene ese mensaje desoído. La confusión es total, pero en medio el mensaje empieza a hacerse presente como una piedra que quema.[...]

Interesante historia, en todo caso: ¿te avisan de que algo grave te puede tocar en tu propia casa y tú no investigas qué pasa en el cuarto principal, en el cuadro de los plomos, o donde está lo más delicado? ¿Te nombran La Rambla en un mensaje de mayo, te dicen que la cosa puede estallar en verano y tú no lo tomas en cuenta? No, claro que no: es que el mensaje tenía cacofonías, faltas de ortografía, no tenía membrete.

Forn y Trapero se enjuagan la boca después de matar al mensajero
Un mensaje es un mensaje. Es cierto que el folklore de las redes sociales ha desprestigiado la esencia del mensaje: la verosimilitud de todo lo que se expele ahí es de muy baja intensidad. Se escucha y se aplaude cuando te viene bien, porque viene de los tuyos; se desoye o se excluye si viene de los enemigos. Se escucha sólo en una dirección. 

Y lo mismo pasa con las noticias: son mensajes desatendidos si no nos vienen bien para el convento. En este caso el convento recibió un mensaje que no oyó; cuando se convierte en noticia, ese mensaje se trata como una maniobra de desprestigio. [...]

Enlace al artículo de Juan Cruz: El folklórico desprestigio del mensaje

3 comentarios:

  1. Pues los que quieren desprestigiar el mensaje y a los mensajeros convencen a algunos. Ayer hablé con una persona que me dijo lo siguiente. Con que la CIA ¿eh?, pues la nota que pasaron en El Periódico de advertencia era chapucerísima. No era la nota original y no entiendo cómo pueden dar crédito a eso. La CIA no tiene nada que ver en eso.
    Con el tiempo la verdad acaba por saberse. MJ

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    1. ¡Uy, la verdad!
      A quién le importa eso. Ahora, como bien apuntó el GU, va de posverdad. NG

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    2. Parece evidente que el fanático Forn y el encumbrado Trapero mintieron por tres veces al decir en su día que no habían recibido alertas pero ¿qué más da? La posverdad es que todo es culpa del Estado opresor y de sus cloacas, y eso es lo que importa.

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