martes, 12 de diciembre de 2017

Los textos inéditos de Josep Pla

Josep Pla, un tipo muy polémico al que le han 'llamado de todo menos bonito', es un autor que encanta a Gran Uribe en todo lo que ha leído de él, que no es todo lo que publicó. Algo que habrá que enmendar en breve, empezando por el libro del que hablamos hoy y aquí. Veamos:

Ahora el investigador Francesc Montero (Cátedra Josep Pla de la Universidad de Gerona) edita un material inédito, que —leyéndolo se comprenderá— Pla no quiso publicar ni siquiera después de muerto Franco. Se titula "Hacerse todas las ilusiones posibles".

Parece ser —eso dicen— que las páginas que por fin hoy podemos leer corresponden al Pla más memorable: el observador agudo de la sociedad, el comentarista que hace gala del escepticismo más bien informado, el reportero de anécdotas impagables, el escritor capaz de dar la máxima vivacidad a los personajes y a los paisajes que retrata. Veremos.



Josep Pla (Fotografía de Eugeni Forcano)
¿Por qué no se publicaron antes estos textos? Juan G. Bedoya nos da su opinión en EL PAÍS, a la que adjuntamos una de las mejores fotos que se le  han hecho a este personaje, en opinión de Gran Uribe: la de Eugeni Forcano.

«En estas páginas está la respuesta. Franco no habría tolerado un libro así; los catalanistas de ahora, el expresident Jordi Pujol a la cabeza, habrían maltratado al autor aún más de lo que lo hicieron; la izquierda lo detestaría con razón y, en fin, la Iglesia católica habría puesto el grito en el cielo ante las pullas anticlericales, auténticas puyas, de un autor que creían de su parte, pese a repetir toda su vida que no creía en Dios.

Se dijo muchas veces que Pla era un reaccionario, un franquista, un rico payés biempensante, un cínico irónico. Lo fue y no lo fue. Escritor hiperactivo, trotamundos, fumador y bebedor empedernido, misógino y, para colmo, catalanista emboscado visto desde Madrid, lo que sí fue Pla es catalán hasta la médula. Pero nunca se sintió catalanista.

Si lo fue, lo escarmentaron muy pronto. Apenas cumplidos los 20 años era ya diputado de la Mancomunidad de Cataluña por la Lliga Regionalista, hasta la disolución de ese organismo por el dictador Primo de Rivera. Pla acabó poco más tarde en un muy bien aprovechado exilio en París».



Veamos un ejemplo del momento en el que habla de los catalanes en genérico::

«El primer drama del catalán consiste en el miedo a ser él mismo. Pero hay otro todavía más grave: el catalán no puede dejar de ser quien es. Ante un problema de dualismo irreductible, todavía no se ha inventado nada más cómodo que huir. El catalán es un fugitivo. A veces huye de sí mismo y otras, cuando sigue dentro de sí, se refugia en otras culturas, se extranjeriza, se destruye; escapa intelectual y moralmente. A veces parece un cobarde y otras un ensimismado orgulloso. A veces parece sufrir de manía persecutoria y otras de engreimiento. Alterna constantemente la avidez con sentimientos de frustración enfermiza. A veces es derrochador hasta la indecencia y otras tan avaricioso como un demente, a veces es un lacayo y otras un insurrecto, a veces un conformista y otras un rebelde” [...]. El catalán es un ser humano que se da —que me doy— pena. Unamuno dice que [los catalanes] hasta cuando parecen que atacan están a la defensiva».

Y prosigue Juan G. Bedoya en su articulo:

Adi Enberg y Josep Pla
«¿Franquista? La proclamación de la II República en abril de 1931 la vivió en Madrid, donde era corresponsal de La Veu de Catalunya. No es ni antirrepublicano ni antimonárquico, pero prudentemente, alegando razones de salud, abandona un Madrid peligroso para él pocos meses antes del golpe militar de Franco. No vuelve a Barcelona para quedarse. También veía peligros allí. 

En septiembre de 1936 huye en barco a Marsella con Adi Enberg, su novia noruega. Como Enberg resultó ser espía de Franco en un servicio financiado por Francesc Cambó, a Pla se le acusó más tarde de ser él mismo espía para los golpistas.

Despreciaba a Jordi Pujol, al que llamaba "el Milhombres", y Pujol le correspondió echándolo de Destino en cuanto compró la revista a través de Banca Catalana. [...]

¿Misógino Pla? No da esa impresión en este libro. Pero se regodea escribiendo de personajes adinerados que presumen de sus correrías en casas de citas. Él mismo se presenta como víctima de aquella España “sobrecargada de catolicismo y de curas y frailes”».



Acabamos esta entrada dedicada a Pla con algunas de las cosas que decía en estas notas sobre el régimen de Franco:

«Este abyecto régimen de Franco. La inmensa cantidad de generales, almirantes, etcétera, de este país ha vivido el mejor momento del siglo. España es un pantano de mierda de enormes dimensiones. Después de la Guerra Civil y el triunfo de Franco, se produjo tal invasión de golfería que fue literalmente imposible seguir creyendo. Si una resquebrajadura de cualquier tipo dejara pasar el aire, se derrumbaría todo el pantano. Las autoridades no son más que los inspectores del mantenimiento estable de la mierda. He escrito en los periódicos, he hablado en la radio, he publicado libros, he obtenido un premio. Todo lo he hecho para ganarme la vida. Nunca he hablado de política. Es decir, he hecho constantemente oposición no hablando de política. En los tiempos que me ha tocado vivir, no podía hacer nada más. Nunca he sido un héroe —que quede bien claro—. Pero ¡qué pena!».

Juan Gris y la revista "PAPITU"

Juan Gris pasó malos tiempos en París, sobre todo al principio, por lo que colaboraba en PAPITU, una revista humorística de perfil un punto sicalíptico, sobre todo en su segunda época, pero con un grafismo muy bueno y acorde con la época.

Ello le fue posible gracias a conocer allí a algunos catalanes que tenían contacto con esa revista. La cosa funcionaba así: él enviaba por correo un dibujo y en la editorial le añadían un chistecito ad hoc. Pero Juan Gris no había ido a París para eso, claro. Por suerte para él (y para todos), conoció a un marchante alemán —Kahnweiler— que le compraba casi todos los cuadros, y la cosa funcionó hasta que empezó la guerra de 1914 y el marchante, como alemán que era, tuvo que tomar las de Villadiego, dejándole en la estacada. Pero Gris era un hombre tenaz e inasequible al desaliento, por lo que siguió pintando, y su producción a partir de ese año tiene un nivel magnífico, hasta el punto que su amigo Picasso casi le retiró el saludo, quizá por lo en serio que se tomaba eso del cubismo, no como él.

PAPITU era una revista estupenda, creada en 1908 (que duró hasta 1936, luego ya no, como es lógico), que contaba con dibujantes de gran nivel, como es el caso de Opisso, que firmaba como Bigre, Esquius Torné, Tisner o Muntañola. Destila la grafía propia de aquellos años, que ahora nos resulta tan evocadora. Fue un revulsivo cultural en su época y una revista que trató la política y la cultura desde un punto de vista muy desacomplejado, pero su contenido fue subiendo de tono con los años, por lo que, fieles a nuestra línea editorial, publicamos aquí únicamente algunos de sus "calendarios" (ninguno de Gris), que eran lo más "blanco" de la revista.


[Recopilación de "calendarios" de PAPITU (ninguno de Juan Gris): granuribe50]

lunes, 11 de diciembre de 2017

Vamos a sacar la basura (o no) y Warhol

Viñeta de El Roto (11/12/2017)
Gran Uribe se dispone a tirar la basura. Al ver el dibujo de El Roto, ese amarillo de las bolsas de basura le ha recordado a la portada que diseñó Warhol para el disco de Nico y la Velvet Underground, esa en que sale un plátano, ya saben.

Pero lo va a hacer una vez bien cenado, con una receta de macarrones de Simone Ortega, que usa la lata de sopa con champiñones (o setas) de Campbell´s, comprada en el merchandasing de la exposición Warhol. Se trata de una receta deliciosa que no practicábamos en esta casa desde hace más de 20 años.

Vaya en homenaje al susodicho Warhol, ya que uno ha recibido hoy como regalo rezagado de 'cumple' el catálogo de su magnífica exposición en CaixaForum. Aún están a tiempo los aficionados al pop-art, pero no se me despisten, que acaba el día de San Silvestre...

Simone Ortega, 1080 recetas de cocina, Alianza Editorial, 1972
The souper dress (1967) / Campbell´s Soup I (1968)
Andy Warhol

¡A ver qué amiguitos te echas, Fuigdemont!

¡Vaya, vaya! con los amiguitos que está haciendo nuestro prófugo Fuigdemont en Bruselas, tal como quedó patente en performance de sus seguidores el 7 de diciembre, cumple de Gran Uribe, a quien pilló esa concentración en los madriles. Por ello, no pudo hacer en ese día la cobertura informativa de ese magno fasto, como hubiera sido su deseo.

Ahora uno, ya de vuelta, empieza a enterarse de que durante el período de entreguerras surgieron en Flandes (región norte de Bélgica, donde está Bruselas) varios partidos nacionalistas y de extrema derecha. Los flamencos se nutrían, al parecer, del sentimiento de victimismo hacia los valones (francófonos del sur de Bélgica). La Alemania nazi prometió a los flamencos más derechos, por lo que los nacionalistas colaboraron con el régimen nazi: fueron conocidos como los Zwart (“negros”, como su uniforme de las Waffen SS, encuadrados en la división Flandern, más tarde Langemarck). Su bandera, la que pueden ver en las fotografías, el león de garras negras.

Los seguidores del Puchi, esos que claman en favor de la democracia y en contra del Estado opresor, acudieron a la cita en la ciudad de las coles provistos de cubanas, banderas negras y... un nuevo modelo de reciente diseño: la bandera europea con una calavera. Senyeres, cap ni una.

Dice Xavier Vidal-Folch en su artículo titulado Ojo al amigo flamenco:

«“Queridos amigos catalanes, ¿sabéis que desfiláis bajo la bandera de las Waffen SS flamencas y sus colaboradores de la Segunda Guerra Mundial? El león de garras negras. ¿Conocéis a vuestros aliados?”.

Esta alerta de Eddy en Twitter quizá provoque alguna reflexión a la honesta gente indepe, de buena fe. Viene a cuento de la pancarta “Catalans, som el mateix poble!” exhibida por una muy relevante y nutrida delegación ultra flamenca el pasado jueves día 7 bajo el arco del Cincuentenario en Bruselas, durante la masiva manifa encabezada por Carles Puigdemont.

La pancarta reproducía la bandera del flamenquismo radical: sobre fondo amarillo, agresivo león erguido mostrando lengua y garras de color negro, a diferencia de la bandera oficial flamenca, en la que aparecen rojas.[...]

Este movimiento buscaba la independencia y posterior unificación de Flandes con Holanda bajo los auspicios del III Reich; colaboró con las fuerzas de ocupación nacionalsocialistas; envió una unidad militar (10.000 soldados) semejante a la División Azul para ayudar a Adolf Hitler; y contribuyó eficazmente al pogrom judío de Amberes en abril de 1941, al Holocausto.

Usaba el león erguido con garras negras, sobre fondo amarillo».

domingo, 10 de diciembre de 2017

Madrid, Juan Gris y el "Anís del Mono"

Ya de vuelta a Barcelona, huyendo de la borrasca "Ana" como del diablo, le quedan a Gran Uribe ecos de su 'escapada' a Madrid, en la que no tuvo apenas tiempo de acudir a la entrada de la cárcel de Estremera para dar apoyo al candidato Junqueras, que parece ser que pasará estas santas fiestas rezando por Cataluña en la capilla del penal.

Pero disfrutó, y mucho, del ambiente de Madrit —si excluimos el infierno de la M-30—, esa maldita ciudad que es nuestra bestia negra, y de la exposición de los cubistas de la colección de Telefónica, en la que le gustaron muy especialmente las obras expuestas de Juan Gris (1887-1927). Ya saben que G.U. es un fervoroso juangrisiano.

Homenaje a "Anís del Mono" (Badalona)
Se trata de un pintor que siempre quedó un poco a la sombra, salvo para sus colegas cubistas, que lo tenían en gran estima. En la tienda del Reina Sofía no había ningún libro que tratara sobre su obra (hay muchos, pero descatalogados), aunque de Picasso te los encontrabas a decenas, pero eso seguramente es porque el Guernica está ahora allí y constituye un poco su buque insignia.

Pero, buscando en su 'biblioteca particular', G.U (un tipo contumaz, a veces) ha encontrado uno de Editorial Polígrafa que tenía olvidado, con texto de José Antonio Gaya Nuño, un sujeto bastante pelmazo pero muy entendido, que estudia a fondo a ese personaje y su obra, con una gran documentación gráfica. En él ha aprendido muchas cosas que desconocía absolutamente.

El hombre se fue a París en 1906 para eludir la mili, con ganas de vivir el ambiente artístico y huyendo de unos presuntos problemas sexuales que Rafael Alberti cita en su "Arboleda perdida", publicitando confidencias que le suministró ("sobre todo no se lo digas a nadie") Daniel Vázquez Díaz, el gran introductor de Gris en París. No las reproducimos aquí porque no es nuestra 'línea 'editorial'. En cuanto a lo de la mili, es algo que lo convirtió en prófugo y ya nunca pudo volver a España, como Fuigdemont.



El caso es que hablábamos ayer del collage, de las texturas y degradados que empleaban esos pintores cubistas y, como muestra, un botón. Vean la pintura "La bouteille d´anis", en la que Juan Gris engancha la etiqueta de "Anís del Mono" y la rodea de delicadas texturas degradadas, además de los rombos que evocan los propios de la botella. No falta la inclusión de "LE JOURNAL", tan habitual en él y en otros pintores cubistas.

Se trataba y se trata de un anís fabricado en Badalona, población que le ha dedicado (a ese anís, que no a Gris) una escultura junto a la playa, a pesar de que no haya pasado todavía por el 'catalanizador de cognoms' para convertirse en "Anís del Micu". La pueden ver más arriba. Si esa empresa emigrara a causa del procés... a ver qué hacía el Ay Untamiento con ese monumento. ¿Fundirlo, tal vez?

 Juan Gris, La bouteille d´anis (1914)
Juan Gris; detalle del collage de La bouteille d´anis (1914)
[Clic para ampliar]

Y precisamente una copa (o dos) de ese delicioso elixir (en su versión "seco") es la panacea que ha utilizado hoy G.U. para puentear el catarro que lleva encima, que puede agravarse cuando llegue la anunciada ciclogénesis "Ana".

sábado, 9 de diciembre de 2017

Gran Uribe ha vuelto a Barcelona

Bon dia, desde el hotel de Madrit (9/12/2017)
"Bon dia". Así escribía Fuigdemont el lunes siguiente a aquel viernes en el que, declarada y suspendida la independencia por el 155, nadie sabía a qué atenerse, inmersos todos en un acojono general. Pero el susodicho les tranquilizó a todos ese viernes ordenándoles: "dilluns tots aquí, a treballar". Y el lunes publicó una foto del cielo desde su despacho y un "Bon dia", como si estuviera allí, mientras zampaba chocolate ya en Bruselas.

Ahora Gran Uribe escribe "Bon dia", con una foto de lo que se veía desde la ventana del hotel, pero lo cierto es que ya está en Barcelona, para 'disfrutar' de nuevo del procés hasta su habitual viaje navideño a Ibiza, donde tiene algunos asuntos que rematar.


viernes, 8 de diciembre de 2017

Los cubistas en el Reina Sofía

El museo Reina Sofía, inaugurado en 1992, está ubicado en un edificio un poco deprimente y escasamente inspirado, no en vano fue creado en el XVIII para ejercer de Hospital General de Madrid y diseñado por un ingeniero militar (José de Hermosilla), aunque las obras las acabó un gran arquitecto: Sabatini. En el 2005, el arquitecto estrella Jean Nouvel (el del supositorio) le añadió una ampliación exenta por la parte trasera.

Contiene muchísima obra del XX y alberga numerosas exposiciones temporales, pero la organización del asunto resulta un poco caótica, con lo que no es fácil encontrar lo que uno busca, ya que la información es poco clara. Funciona según el modelo IKEA, que utilizan bastantes museos: para llegar a la sala 29, por ejemplo, te has de chupar todas las anteriores, aunque no te interesen o no tengas ganas de verlas. Aunque para salir, lo mismo pero a la inversa.

Hoy ha acudido Gran Uribe a ver la exposición de los cuadros de artistas cubistas que posee la Telefónica (hoy Movistar). Una exposición estupenda en la que destaca por encima de todo la obra de Juan Gris.

El cubismo lo 'inventaron' Picasso y Braque casi al unísono, hacia 1911, pero el primer y más aplicado seguidor de esa tendencia, que no abandonaría nunca (Picasso, sí), fue el susodicho Juan Gris, un madrileño que se afincó en París en 1906 (escapando de la mili y con ánimo de introducirse en el mundillo artístico que hervía por entonces en la capital gabacha). Es un pintor que siempre gustó mucho a este bloguero, pero nunca pudo ver su obra "en directo", que es como mejor se aprecia la pintura de los cubistas, con sus texturas, enganchadas o pintadas, la descomposición de los objetos cotidianos, los degradados sutiles, el uso del color, etc.


El caso es que la exposición reúne obras de los mejores representantes de esa tendencia: Braque, Picasso, Gleizes, Delaunay, Léger, Metzinger, María Blanchard, o incluso Vázquez Díaz, Manuel Ángeles Ortiz y... Dalí, quien también se apuntó al carro en plan un poco irónico. Su cuadro es el que tiene más público delante, claro, junto con los de Picasso. No inquietarse: la exposición dura todo 2018; tiempo habrá.

1) Georges Braque; 2) Georges Braque; 3) Pablo Picasso; 4) Albert Gleizes; 5) María Blanchard
6) Fernand Léger; 7) Sonia Delaunay; 8) Manuel Ángeles Ortiz; 8) Joaquín Torres García; 9) Daniel Vázquez Díaz; 10) Dalí
Y, por supuesto, Juan Gris, olvidado durante tantos años, aparece representado con algunas de sus trabajadas obras.

Algunas de las obras de Juan Gris en la exposición del Reina Sofía
1) La bouteille d´anis (1914); 2) Violon et guitare (1913); 3) La guitare sur la table (1913); 4) La guitare (1918)
5) La table du musicien (1926); 6) Le jardin (1916); 7) La fenêtre ouverte (1921)





Y para redondear el asunto, como daba bastante pereza buscar un lugar para comer (tenía G.U intención de proseguir la visita al museo por la tarde), qué mejor que hacerlo en el restaurante de la ampliación de Nouvel, llamado NuBel, lugar donde uno, con ocasión de las celebraciones de su 'cumple', ha tenido la oportunidad de rejuvenecer 10 años, como decía un amigo, o incluso 20, en ese ambiente un punto psicodélico. La comida, en la mejor línea de nuestros más vanguardistas cocineros, esos que emergen hasta en la sopa, debajo de las piedras y salen por la tele a todas horas.

Terraza del NuBel entre los dos edificios, con escultura de Lichtenstein
El maïtre del NuBel toma la "comanda" a unos comensales

jueves, 7 de diciembre de 2017

Una jornada en Aranjuez

Aranjuez, una ciudad pulida y bien ordenada, con el Palacio Real y sus maravillosos jardines. Se comprende que Santiago Rusiñol recalara aquí, pintando esos lugares en todas las estaciones, hasta su muerte en esta ciudad en 1931, tal como comentábamos en la entrada Rusiñol nos hace alegre la vida. También se comprende que inspirara al maestro Rodrigo para su Concierto de Aranjuez.

Fachada del Palacio Real de Aranjuez (granuribe50)
Algunas esculturas en las fuentes del Jardín de la Isla, frente a Palacio (granuribe50)
Algunas esculturas en las fuentes del Jardín de la Isla, frente a Palacio (granuribe)






Y después de comer en Casa Pablo de manera estupenda, un romántico paseo al caer la tarde por las orillas del Tajo, que culminó con un té en "El rana verde", un lugar cálido y acogedor, con un tronco de plátano integrado en la cafetería.

(Fotografías de granuribe50; clic para ampliar)

Y  lo peor de la jornada, una estúpida multa de aparcamiento y el regreso a Madrid ya anochecido, perdidos como tontos por la M-30, intentando encontrar la salida adecuada para abandonar esa horrible autovía. En fin, "es la salsa de las excursiones", como diría un primo de G.U. llamado Joserro.

¡Muchas gracias, Google!


Aunque, por culpa de felicitar a Gran Uribe, Google no le ha recordado que hoy también fue el "cumple" de otro grande: Gian Lorenzo Bernini (Nápoles, 7 de diciembre de 1598-Roma, 28 de noviembre de 1680). Podrían haber puesto en su lugar uno de esos doodles tan pulidos que hacen dedicado a ese monstruo de la escultura barroca.


miércoles, 6 de diciembre de 2017

Gran Uribe parte para Madrid (y Halliday)

Quizá no tenga ocasión de ir a merendar al Jarama, pero... ¡le espera el Reina Sofía, con la exposición del cubismo!





A Madrid, y no a Bruselas, ciertamente. Con comidita en el restaurante "El Español" ("Bar-Buffet"), de Bujaraloz, si todo marcha. Un lugar de camioneros y lugareños muy recomendable. Y, ya que vamos hacia allí, un pequeño homenaje al músico Carles Santos, fallecido ayer, que dedicó una pieza a ese enclave; 'Bujaraloz by night', así reza, en efecto, uno de los temas de este creador, un tipo un poco grandilocuente y muy amante de las performances pero buen músico.

Como muestra, el vídeo del enlace, que nadie podría relacionar con ese comedero de Bujaraloz, aunque —justo es reconocerlo— uno no conoce cómo son las noches en ese lugar, que tanto gustaba a un pariente de Gran Uribe: Gerardo.




Y otro que se nos ha ido, Johnny Halliday, un ídolo de cuando éramos 'más' jóvenes y pareja de Sylvie Vartan. DEP.


martes, 5 de diciembre de 2017

¡Felicidades, Ferlosio!

“No estoy de acuerdo con todo lo que he escrito en mi vida”

Rafael Sánchez Ferlosio
Pues Gran Uribe sí que está de acuerdo con lo que ha escrito, ya que ¡es un escritor como la copa de un pino! Cumplió ayer 90 años. Él, Rafael Sánchez Ferlosio, estuvo casado con la inolvidable Carmen Martín Gaite. Él, que era y es un tipo bastante hosco (que se lo pregunten al editor Castellet, al que echó de su casa o poco menos, según parecía sugerir el propio Castellet) abjura ahora de su obra más conocida, "El Jarama" (1955), una novela excelente, una de las más importantes de la novela realista española de posguerra.


Pero vayamos por partes. La hermana de este bloguero (nvts) estudiaba filología hispánica —hablamos de los sesenta— y traía a casa ese tipo de libros: "El Jarama", "La piqueta" (1959, Antonio Ferres), "Tiempo de Silencio" (1962, Luis Martín Santos), "Tormenta de verano (1962, García Hortelano) y tantos otros, incluso las "Ültimas tardes con Teresa" (1966), de Juan Marsé, un habitual en este blog. Y Gran Uribe se bebía esas novelas como agua de mayo. ¡Qué tiempos!

Y ahora, sigamos: si han leído "El Jarama" lo saben de sobra: unos madrileños de clase medio-baja pasan un domingo de agosto a orillas del río Jarama: baños alegres —muy ruidosos y vociferantes—, los escozores provocados por el sol, la inevitable paella, ciertos escarceos eróticos de perfil bajo (pleno franquismo, ojo al dato) y esa angustia del domingo por la tarde, antesala del inminente lunes.

Tiene diálogos bien trabados, con una jerga muy representativa (aunque no es difícil detectar que el autor no pertenece a ese mundo, por lo que esos diálogos quizá resultan un poco impostados) y unas descripciones primorosas, muy buenas, pero que quizá puedan resultar también un punto artificiosas, según se mire.

En cualquier caso, todo muy bien escrito siempre, no en vano es un apasionado de la lengua y del lenguaje.

Rafael Sánchez Ferlosio, El Jarama (pág. 102 de la edición en DestinoLibro, 1975)
Pero la jornada festiva acaba fatal: al caer la tarde muere ahogada Lucita. Y de eso precisamente es de lo que abjura Sánchez Ferlosio, que se considera culpable de utilizar ese triste suceso para dar cierto dramatismo a la jornada y, por ende, a la novela. A Gran Uribe también le gusta ese momento, que acaba de atar una novela excelente.

Rafael Sánchez Ferlosio, El Jarama (pág. 28 de la edición en DestinoLibro, 1975)
En fin, y para acabar: un sujeto muy autocrítico, que abandonó el género de la novela demasiado prematuramente...

Pero, por muy huraño que sea, sigue reuniéndose con gente. Y, cuando se le pregunta de qué habla en esos encuentros, dice lo siguiente: «De Cataluña. No entiendo nada. Son unos obsesos, un día dicen una cosa y al otro día, otra. Dicen lo mismo y todo lo contrario. ¡Qué pesados! ¡Qué pesados! Nosotros hablamos porque es el tema del día, pero poco» .

lunes, 4 de diciembre de 2017

¿Para cuándo la normalidad en los balcones?

Viñeta de Forges (4/12/2017)
Viñeta de El Roto (3/12/2017)

[Mientras tanto, la hucha de las pensiones vacía, algo que no parece que quite el sueño a nadie (no es el caso de G.U.)].

"¿Desea algo, caballero?"

Esto es un sinvivir. Parece 'mismamente' que fue ayer cuando El Corte Inglés (en adelante, C.I) le felicitó con cuatro días de antelación el "cumple", como se dice ahora. Hoy, un año después, lo ha vuelto a hacer.

Lejanos los tiempos en que uno era tratado en el C.I. (también en otras tiendas, bares, restaurantes, etc.) como "joven": "¿desea algo, joven?". O: "su cambio, joven". Al llegar a Ibiza, los pringaos que reparten invitaciones para fiestas y discotecas le estuvieron obsequiando a este bloguero con su folletito hasta que cumplió los cuarenta. Una extraña línea divisoria se estableció de repente, de modo que al siguiente viaje ya no le ofrecieron esos salvoconductos a su llegada al aeropuerto. Empezaron a hacer excepción con él, porque a todos los que lo rodeaban, en general más jóvenes, se lo facilitaban. Eso lo deprimió un poco. A la sazón, pasaron en el C.I. (también en otros lugares que visita con asiduidad, como bares, consultas médicas, etc.) a llamarlo "señor": "¿desea algo, señor?", o incluso "su cambio, señor".

Y en esas hemos estado hasta que, desde hace más o menos un año, la denominación ha ascendido de categoria hasta alcanzar el nivel de "caballero", al que se ha añadido tambíén el latiguillo "¡cuídate!" (o ¡cuídese!), emitido por lechuguinos diversos, aunque también por gente de nuestra edad, que nos debe de ver hechos unos matusalenes.

En efecto, G.U. no entra en el C.I. ni en ningún otro lugar (ya saben: tiendas, bares, consultas médicas, etc.) sin que la pregunta sea: "¿desea algo, caballero?". ¡Ah, "caballero"!,¡ qué mágica palabra! ¿A quién no le agrada eso?, ya que en el fondo se nos está adjudicando una nobleza que quizá no poseamos. ¿A quién le amarga un dulce? Lo curioso del caso es que el equivalente femenino, que podría ser "dama" (aquello de "damas y caballeros"), no se aplica a mujeres de similar edad y condición. A ellas se las sigue llamando "señora".

De eso habla Alex Grijelmo en su columna semanal, titulada la de hoy "Su cambio, caballero", que dice cosas así:


Álex Grijelmo
«La palabra “caballero” anda en boca de camareros, conserjes, taxistas, mensajeros y de quienes desempeñan cualquier otro cometido en el que se preste algún servicio al público. “Aquí tiene su café, caballero”, “muchas gracias, caballero”, “pase usted, caballero”, “ya hemos llegado, caballero”. Se trata de un fenómeno reciente, no tanto por su uso (pues existe desde antiguo) como por su abundancia. Un varón que visite bares y restaurantes, se traslade en transporte público o emprenda a menudo gestiones administrativas escuchará la palabra “caballero” al menos dos o tres veces al día.[...]

Sin embargo, uno se queda intranquilo al pensar qué apelativo aplican tan amables trabajadores (y trabajadoras) a las mujeres que acuden a esos mismos establecimientos. El término simétrico sería “dama”. [...] En mi experiencia, los camareros, taxistas, mecánicos o administrativos dicen en esas mismas ocasiones “señora”, si aprecian en la clienta una edad adulta difícil de definir en estas líneas. Y “señora” debería encontrar su equivalente en el apelativo “señor”, pero, como venimos exponiendo, éste ha sido reemplazado por “caballero”».



Y ya que hablamos de damas, un recuerdo para Cecilia, que murió en una carretera de la provincia de Zamora, cerca de Benavente, en la madrugada maldita del 2 de agosto de 1976, a la vuelta de un concierto que culminó así: «Este ha sido uno de los shows más bonitos de mi vida». Murió en el choque contra un carro arrastrado por dos bueyes.


domingo, 3 de diciembre de 2017

Gran Uribe "habla en plata"

Gran Uribe va hablar en plata desde su púlpito del blog, que para eso está, ejerciendo un poco de abogado del diablo, aunque haya gente a la que no le guste oír las "verdades del barquero", como se suele decir:

—Tuvimos un president evasor durante casi 25 años, con bastantes de sus seguidores cobrando tres per cents a calzón quitado, presuntamente, sin que nadie osara decir ni pío. Y ahora uno evadido, huido de la justicia, un sujeto que parece haber perdido la razón, al que algo le pasa, o es que siempre ha sido así. Pero da completamente igual, por la 'patria' se perdona todo y todo vale, incluso las mentiras más flagrantes, tal como se podrá comprobar el 21D.

Púlpito y tornavoz (S. XV-XVI)
Támara de Campos (Palencia)
—Los borbones, desde el odiado Felipe V, nos guste o no, trajeron un cierto grado de modernidad a esta tierra en el XVIII, suprimiendo caducos privilegios medievales; dos siglos y pico después, el dictador Franco le limpió el panorama a la alta burguesía catalana, al acabar la guerra civil, para que ésta pudiera retomar sus negocios; nos referimos, claro está, a esa burguesía que ahora se manifiesta tan oprimida.
—Se habla de revolución pacífica, 'de las sonrisas', aunque seamos realistas: ¿estaríamos en condiciones de hacer la guerra, una revolución en serio, con cara y ojos, comandada por adinerados pujolistas y funcionarios, protegidos solamente por un ejército de mossos d´esquadra?
—Sigamos siendo realistas. No se vive tan mal con el 155. Casi hasta nos parece innecesario el Govern, ni Gran Uribe lo echa mucho en falta. Total, para lo que han venido haciendo en estos cinco años, aparte de conspirar y preparar el golpe... Se ha garantizado cierta estabilidad en los negocios y un poco de sosiego ambiental. Cap problema porque, al mismo tiempo, podemos seguir gozando de una especie de república virtual de la que presumir, con nuestros heroicos ministros en la cárcel y en el exilio, jaleados todos ellos por TV3, la nostra.
—Y se repetirá el perpetuum mobile que tanto nos gusta: desfiles de antorchas, bonitas imágenes aéreas con todos muy bien puestos en su sitio, imaginativas campañas y reclutamiento de nuevas juventudes, fotos para la historia, etc. Aunque el bochorno de la manifestación de agosto, en teoría  contra el terrorismo, ahí quedará también. Y mientras tanto..., ¡a vivir del procesismo! La cosa no pinta bien.


—Pero, ¡ojo!, a la mañana siguiente de todos esos eventos... muy temprano a la oficina o a abrir la botiga, tal como pronosticaba Sisa. La revolución queda para el temps d´esbarjo (tiempo libre, de ocio).

sábado, 2 de diciembre de 2017

Umberto Eco y la construcción del enemigo

[...] «Tener un enemigo es importante no solo para definir nuestra identidad, sino también para procurarnos un obstáculo con respecto al cual medir nuestro sistema de valores y mostrar, al encararlo, nuestro valor. Por lo tanto, cuando el enemigo no existe, es preciso construirlo. Véase la generosa flexibilidad con la que los naziskins de Verona elegían como enemigo a quienquiera que no perteneciera a su grupo, con tal de reconocerse como tales. Pues bien, en esta ocasión no nos interesa tanto el fenómeno casi natural de identificar a un enemigo que nos amenaza como el proceso de producción y demonización del enemigo.[...]

Los enemigos son distintos de nosotros y siguen costumbres que no son las nuestras.

Uno diferente por excelencia es el extranjero. Ya en los bajorrelieves romanos los bárbaros aparecen barbudos y chatos, y el mismo apelativo de bárbaros, como es sabido, hace alusión a un defecto de lenguaje y, por lo tanto, de pensamiento.

Ahora bien, desde el principio se construyen como enemigos no tanto a los que son diferentes y que nos amenazan directamente (como sería el caso de los bárbaros), sino a aquellos que alguien tiene interés en representar como amenazadores aunque no nos amenacen directamente, de modo que lo que ponga de relieve su diversidad no sea su carácter de amenaza, sino que sea su diversidad misma la que se convierta en señal de amenaza.


Una nueva forma de enemigo será, más tarde, con el desarrollo de los contactos entre los pueblos, no solo el que está fuera y exhibe su extrañeza desde lejos, sino el que está dentro, entre nosotros. Hoy lo llamaríamos el inmigrado extracomunitario, que, de alguna manera, actúa de forma distinta o habla mal nuestra lengua, y que en la sátira de Juvenal es el graeculo listo y timador, descarado, libidinoso, capaz de tender sobre el lecho a la abuela de un amigo».

Se trata de un extracto de un buen ensayo, que escribió en 2012 un tipo inteligente, culto y poco sospechoso de fascista, del que ya hemos hablado alguna vez en este blog, y muy en especial cuando falleció en febrero de 2016. Fue entonces cuando le dedicamos la entrada Un modesto recuerdo para Umberto Eco.

Si quieren leerlo entero, aquí les deja el enlace en Drive que Gran Uribe ha "colgado" en el blog. Ojalá puedan verlo.

Nadie pretendía ser ningún mártir

Para ver cómo piensa la gente más lúcida por aquí (no en Madrit), nada mejor que leer nuevamente a Ponç Puigdevall (ojo, no confundir con el prófugo Puigdemont). Se trata de un habitual de este blog, un tipo que escribe periódicamente en Quaderns, un suplemento muy recomendable siempre [siempre (valga la redundancia) que ustedes entiendan el catalán escrito]. En fin, nadie pretendía ser ningún mártir, pero la mejor baza del orante y asimétrico Junqueras parece ser que es ahora la de continuar alojado en el hotel de Estremera (tiene capilla).

Gran Uribe discrepa de cuando dice "no sería raro que [la gente] dictaminara que estos políticos —Junqueras, Puigdemont— no están capacitados para llevar adelante hacia empresa política". No caerá esa breva, pero no despistarse: vamos a lo que íbamos; vean qué dice Puigdevall en su artículo La incògnita (en catalán en el original):

«Consiguieron que una efemérides esperada con ansia por cientos de miles de personas se convirtiera en una de las fiestas más tristes de la política actual: en las escaleras del Parlament, después de que la alcaldesa de Badalona propiciase que los otros alcaldes reunidos proclamaran su fidelidad a la nueva república, los gestos de los dirigentes nacionalistas catalanes transformaban la realidad que aparentemente estaban viviendo, como si fueran incapaces de representar una situación insólita o una materialidad imposible. Hacían recordar al individuo desesperado que sube a lo alto de un rascacielos y, ante la multitud que lo contempla desde la calle, amenaza con suicidarse con la esperanza —y la convicción— que las autoridades pertinentes se encargarán de impedir que cumpla con su palabra.

Ahora se sabe que todo era una ficción infantil perpetrada por un grupo de políticos imprudentes que no habían sido capaces de calibrar las consecuencias de dirigir una de las agresiones más inverosímiles y anacrónicas contra el Estado, ahora se sabe que no había nadie del élite nacionalista que no entendiera que sus promesas de redención nacional eran falsas —con la excepción, seguramente, del pobre Rufián: para entender las cosas hay un poco de materia gris—, ahora se sabe que nadie pretendía ser ningún mártir ni héroe de verdad. Aunque se desconocen, sin embargo, los detalles exactos de las desavenencias que se produjeron entre Junqueras y Puigdemont, el alcance de las heridas que debían provocar las palabras que se decían mientras iban subiendo a la azotea del rascacielos para lanzarse al vacío.

No tenían ideas claras, no había ningún plan —pero necesitaban insensatamente ir adelante—, les faltaba creatividad, y el talento era una virtud que ni siquiera buscaban. Despojados de la mayoría de los elementos que se necesitan para alcanzar el éxito —el empuje de la inteligencia, la compañía del pensamiento, la autocrítica, la evaluación realista de las circunstancias, la exigencia, la visión del presente y el sentido común—, era lógico que las cosas no les salieran bien ni por casualidad, y lo será también que los siga saliendo igual de mal, o peor, hasta que se den cuenta que les conviene plegar. Ahora, el 21-D habrá que ver de qué manera responden los votantes, no la minoría independentista de siempre, sino la masa teledirigida: no sería raro que dictaminara que estos políticos —Junqueras, Puigdemont— no están capacitados para llevar adelante hacia empresa política.

La incompetencia, la vanidad, la mentira, la falsificación de la realidad, la falta de precauciones que llevan a actos que son delitos, no necesariamente deben ser valorados como unos méritos, como un ejemplo de vigor moral, potencia y eficacia. El día de la escena a las escaleras del Parlamento, en la calle, había gente que lloraba».

viernes, 1 de diciembre de 2017

Pº de Gracia, Cela y Lloveras

Ya que hablábamos antes del Paseo de Gracia, un paseo bien diseñado por el que era grato pasear, y de La Pedrera, Gran Uribe les obsequia con un par de páginas de un libro que le regalaron a su padre para Navidad de 1970. Está dedicado a Barcelona, con textos de Camilo José Cela e ilustraciones de Federico Lloveras, un acuarelista que siempre gustó a este bloguero, ya que dominaba la técnica y supo captar muy bien la luz y la atmósfera de esta ciudad.

Ese libro se ha reeditado últimamente en su versión BARCELONA — MADRID, con ocasión del centenario de Cela, con ilustraciones de Juan Esplandiú en el caso de Madrid, la parte que originalmente se publicó en 1966.

Paseo de Gracia en 1969
[Acuarela: Federico Lloveras]
La Pedrera en 1969
[Acuarela: Federico Lloveras; Texto: Camilo José Cela]

[Extraídas del libro BARCELONA, Camilo José Cela, Ed. Alfaguara, 1970]

Pº de Gracia, Fundación Suñol y arte contemporáneo

Viñeta de El Roto (1/12/2017)
El paseo de Gracia de Barcelona ha cambiado mucho —a peor— en los últimos tiempos. Desaparecieron Vinçon y muchas otras tiendas, casi todas afectadas por los nuevos alquileres, que han sido sustituidas en muchos casos por otras que ofrecen productos de superlujo, exclusivamente dirigidas a gente de mucha pasta, en general japoneses (aparte de los consabidos Zara, Massimo Dutti, etc). La proporción de lugareños ha menguado mucho en esta vía en pocos años; basta darse un garbeo por allí para verlo. Y ahora le toca el turno al histórico Boulevard Rosa, que desaparece también, en este caso para dejar sitio a macrotiendas más populares, como Decatlon o Primark. Con ello, Barcelona se queda poco a poco sin galerías comerciales. Una pena.

Pero el culto a Gaudí sigue 'plenamente operativo' y continúa a buen ritmo, pese al procés, el 1-O, la DUI (esa que, según M. Rovira, nunca existió más que en las calenturientas mentes de Madrit) y el 155. Así, la Pedrera y la Casa Batlló siguen concitando todavía a bastantes guiris en sus puertas haciéndose selfies como locos; menos que antes. Barceloneses, pocos.


En fin, es el devenir de estos tiempos convulsos. Primero nuestra impresentable alcaldesa Colau rechaza a los turistas con malas maneras y ahora, que empiezan a menguar, se los vuelve a esperar como agua de mayo. El caso es que, 'séase como fuere', a G.U. aún le seduce merodear por allí de cuando en cuando, aunque cada vez lo haga menos.

Fernando Vijande, retratado por Alberto García-Alix
La Fundación Suñol, en el Paseo de Gracia (Barcelona)
A raíz de la lectura del libro de Marcos Giralt Torrente, del que hablábamos el otro día, uno ha buceado un poco en la trayectoria de su padre, el pintor Juan Giralt, que estuvo vinculado durante bastante tiempo a la galería de Fernando Vijande y a la Vandrés, propiedad del propio Vijande, ambas en Madrid.

Algunas de las obras de la exposición "Fernando Vijande, Retrato (1971-1987)" / [granuribe50]
De izquierda a derecha; Fila de arriba: Juan Giralt, Miquel Navarro, Artur Heras, Guillermo Pérez Villalta
Fila de abajo: Rafael Armengol, Pérez Villalta y Chema Cobo, Juan Genovés

Pues bien, la Fundación Suñol, situada en el edificio contiguo al que ocupaba la tienda Vinçon, cerca de La Pedrera, cumple diez años de existencia. Ocupa dos plantas, en un espacio tranquilo y bien diseñado. Está dedicada al arte contemporáneo, no necesariamente abstracto, ya que tiene bastante representación de la corriente "Nueva Figuración". Tiene una buena colección de todo ello, por lo que recomendamos su visita a la gente interesada en ese arte.

Además, organiza exposiciones temporales. Pero, por desgracia, buena parte de los posibles visitantes están mirando embobados la pedregosa fachada de Gaudí, a 30 metros de distancia, y aquí no recala casi nadie.

Precisamente, la que tiene lugar estos días está dedicada a los artistas que expusieron en las galerías del mencionado Vijande. Allí está gente como Luis Gordillo, Arranz-Bravo y Bartolozzi, Juan Genovés, Rafael Armengol, Miquel Navarro, Guillermo Pérez Villalta o, incluso, el propio Juan Giralt (solo hay uno). Allí estuvo ayer G.U., antes de partir para Bilbao.


jueves, 30 de noviembre de 2017

¿Ha acabado "la pertinaz sequía"?

Definitivamente: Franco ("en Francu", lo llaman por aquí) es "tendencia", nos guste o no, especialmente desde que se ha puesto de moda tildar de franquista a todo aquel viandante que se muestre respetuoso con la Constitución de 1978.

Y ya que hablábamos el otro día de don Paco (ese siniestro sujeto al que quieren resucitar muchos), celebremos que parece ser —ha llovido en Lorca, en Bilbao y nevado en muchos sitios— que se ha acabado "la pertinaz sequía", esa que ha dejado sin agua hasta límites bastante preocupantes nuestros pantanos, aquellos que levantaron los presos políticos (¡esos sí que lo eran!) del 'Régimen' en condiciones 'manifiestamente mejorables'.

Veamos lo que decía ese tipo en su tradicional "Mensaje de Fin de Año" de 1950, que empezaba así, como otros:

«Españoles: En estas horas en que finaliza un año y va a dar comienzo otro, mis deseos de felicidad y ventura van hacia todos los españoles».

Para seguir en estos términos al cabo de unos párrafos:

«El año transcurrido ha sido, en la vida interna de nuestro Régimen, acaso el más fecundo en la lucha titánica por nuestra recuperación nacional en el horizonte de las realidades económico sociales. Su balance acusa una semblanza de obstinada tarea por parte del Poder público, tanto más empeñada y activa cuanto más desasistidos nos hemos visto por un extenso sector internacional, precisamente el más pujante en medios y poderío. ¡Es muy fácil reconstruir y recuperarse cuando llueven los auxilios económicos de todo orden! Pero nosotros no sólo hemos carecido de esas derramas económicas, sino que -¡misterio de la Providencia, que sabe hasta dónde resisten los pueblos esforzados!- hemos contemplado sedientas nuestras tierras y casi vacíos nuestros pantanos con la pertinaz sequía, que ha mermado nuestra capacidad de producción hasta extremos sin precedentes. Si nos sobra voluntad de trabajo y sabemos explanar caminos y levantar gigantescas presas y canales, no podemos, sin embargo, hacer descargar las nubes a nuestro antojo».
[Breve fragmento del Mensaje de Fin de Año de Franco; 31 de diciembre de 1950]

[Carísimos hermanos: "¡es la historia!". Así hablaba nuestro 'invicto caudillo', quizá inspirado por las musas en una pieza oratoria de cierto nivel (?), veinticuatro días después de que este modesto bloguero asomara su cabecita al mundo...]



miércoles, 29 de noviembre de 2017

Gran Uribe se queda helado

«FÚTBOL ES FÚTBOL» (Vujadin Boskov)

Toulouse Lautrec / "A la Mie"
[granuribe50]
Gran Uribe vuelve hecho polvo ("jodido") de su viaje relámpago a Bilbao para el partido Athletic de Bilbao, 0— Formentera, 1. En mala hora se le ocurrió acudir allí.

Pero si sirve de consuelo, hay que decir que el desastre vivido en San Mamés con la eliminación ante el Formentera no ha sido el único en la larga historia del Athletic ante conjuntos de inferior categoría. Desde el Jerez en la temporada 1992-93 hasta el Eibar en la campaña 2012-13, son varias las ocasiones en las que la afición rojiblanca ha asistido atónita ante el fracaso de su equipo en su competición fetiche.


Bueno, ahora solo nos queda beber para olvidar, intentar remontar el ánimo y tirar endavant, como se dice por aquí.